Nkonek Almanorri

TIEMPO Y CONDENA.

Desde el primer instante de la condena,

del sufrimiento, nos damos cuenta

de que la única manera de alargar la libertad

es expandir el espacio de lo vivido,

de la memoria, del tiempo y 

la imaginación, en la escritura que

lo engulle todo, que lo guarda

también todo.

 

El que escribe es un recluso ilustre; 

subsiste para compartir el conocimiento,

no para amedrantar ni robar

lo ajeno:

Allí donde la vida levanta muros

la inteligencia abre una

salida.

En este tiempo maldito, corrupto y

embrutecido que nos imponen,

elijo socorrer las horas y los días a través

de lo infinito que nos queda

por vivir.

 

¿Quién no recuerda, en los tiempos mejores,

el descubrimiento de la memoria que se

niega sucumbir?

 

Todos acabaremos siendo alguien 

al final de nuestros

días.