Manifiesto de pasión

Món

Y a mí me apetece hacer la revolución bajo el calor de tu cuerpo,

proclamar la rebelión de tus labios sobre mi sexo,

la insurrección de tus manos bajando por mi espalda,

el estremecimiento de mis gemidos ante el placer obtenido,

la sublevación de mis orgasmos ante tus oídos,

la insurgencia de mi nariz ante el olor de tu piel,

esa utopía de tenerte en mi cama, de besarte hasta el alma,

de sentir tu sudor, de desterrar tu pudor,

se me apetece sentirte dentro de mí, caliente, confortante,

ceder mi soberanía ante tu respiración jadeante,

se me apetece izar la bandera de la pasión,

y que inicie así nuestra revolución.

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  • Autor: M. (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de julio de 2025 a las 12:26
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema es un susurro insurrecto. Nació del roce entre el deseo y la ternura, del ardor que no solo quema la piel, sino también las estructuras que nos enseñaron a temer lo que sentimos. Es un manifiesto escrito con el cuerpo, donde cada línea es una forma de resistencia y entrega. Habla de un encuentro que no solo erotiza, sino que transforma; de un cuerpo que no se rinde, sino que se ofrece como territorio libre. Es pasión, pero también revolución: porque desear con honestidad, sin pudor ni miedo, también es un acto profundamente político.
  • Categoría: Erótico
  • Lecturas: 33
  • Usuarios favoritos de este poema: ElidethAbreu, SOY.-, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR, Mª Pilar Luna Calvo, Lualpri, Sierdi, Daniel Omar Cignacco
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Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    El poema propone una interesante transposición entre el lenguaje político y el erótico, convirtiendo el cuerpo en territorio de insurrección y el deseo en un acto revolucionario. Su principal acierto reside en la construcción de un campo semántico coherente —rebelión, soberanía, sublevación, utopía— que dota al encuentro amoroso de una dimensión simbólica. Sin embargo, la reiteración de términos afines termina por debilitar la progresión poética y vuelve previsible una metáfora que, por momentos, promete más de lo que descubre. Hay intensidad, imaginación y una voluntad expresiva reconocible; quizás el poema alcanzaría mayor profundidad si confiara menos en la acumulación retórica y más en la capacidad reveladora de una imagen inesperada. Porque la poesía no consiste solamente en nombrar el deseo, sino en encontrar una forma nueva de hacerlo existir en el lenguaje.



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