Diez de la mañana, es temprano.
Rápido y en silencio me preparo.
Zapatillas rotas y pantalón largo.
Despierto a mi padre y nos vamos.
Hace calor pero hay buen viento,
sopla fuerte pero voy sin miedo
contra un gran torbellino,
voy a un nuevo destino.
Son diez cuadras, todo recto.
Cuadras largas, mucho tiempo.
Camino estrecho y sin semáforos.
Vereda de cemento y pocos autos.
El viaje es largo pero rápido,
se hace corto si vas tranquilo
contra el gran torbellino,
hacia un nuevo destino.
Escuelas chicas y un lugar de voto.
Olor a porro y mural del Diego.
Una plaza escondida en el barrio.
Casas discretas y dueños baldeando.
Solo en silencio se aprecia bien
el olor a mañana y el ruido de
este gran torbellino,
de este nuevo destino.
Cada vez mucho más cerca.
A cada paso una calle nueva.
No se ve bien a simple vista
pero el viento sopla a la derecha.
Si me quedo, mucho mejor,
nunca me sentí tan sereno.
Este torbellino me llevó
hasta mi nuevo destino.
— ¿Ya llegamos?
— Si, acá es. ¿Esperamos?
— Sí, no hay ningún apuro.
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Autor:
Rosendo Ruiz (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 9 de julio de 2025 a las 11:52
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Nelaery, Mauro Enrique Lopez Z., Roberto D. Yoro, El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez
Comentarios1
Tu preciada pluma borda los versos que escribe
Saludos afectuosos de Críspulo
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias poeta! Un saludo
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