LLEGÓ EL CÁNCER
Llegó el cáncer, como sombra sin aviso,
con su filo de dolor y de temor,
y mi alma preguntó con gran quebranto:
“¿Será castigo de mi buen Señor?”
Sentí el peso de la noche en mi pecho,
el silencio me gritaba sin piedad,
y una lágrima escondida preguntaba:
“¿Ya no hay más días de felicidad?”
Pero el cielo no me habló de condenas,
ni su voz me acusó de traición.
Escuché un susurro entre mis lágrimas:
“Yo estoy contigo en esta situación.”
Dios no manda muerte a sus tesoros,
ni se goza en vernos el sufrir;
Él nos forma en medio del quebranto,
y aún del polvo nos hace vivir.
El cáncer no es el fin, aunque lo parezca,
es un valle, no la tumba sin salida.
Cristo venció la cruz y la tristeza,
y con Su vida, rescató mi vida.
Tal vez el cuerpo tiemble y se debilite,
pero el alma vuela en libertad,
porque en Cristo ni la muerte es pérdida,
sino el paso a la eternidad.
No me rindo, aunque el dolor me duela,
mi esperanza no se va con el dolor;
Dios me lleva de la mano cada día,
y en mi herida, canta su amor.
Así que, alma mía, ¡no te caigas!
No es castigo, es formación.
Si el cáncer vino, también viene Cristo
a abrazarte con Su resurrección.
Roberto D. Yoro
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Autor:
Roberto D. Yoro (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 9 de julio de 2025 a las 00:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, LRaulArguellesM, Henry Alejandro Morales, Josué Jaldin, El Hombre de la Rosa, Antonio Miguel Reyes, WandaAngel, pasaba
Comentarios1
Tu genial pluma borda los versos que escribe estimado predicador poeta y amigo Roberto
Saludos afectuosos de tu amigo Críspulo
El Hombre de la Rosa
Igualmente saludos para ti amigo poeta Críspulo, y muy agradecido por tener este continuo encuentro contigo El Hombre de la Rosa.
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