Si me adelanto hacia el sueño infinito,
si me reclaman sus gélidos brazos;
yo dormiré sobre el lecho marchito,
pero jamás morirán nuestros lazos.
Cuando me vistan el mármol y el hueso,
si al extrañarme en tus sueños me nombras;
sobre las alas doradas de un beso
vendré a brindar claridad a tus sombras.
Si mis pupilas perdieran su luz
bajo el sudario de tierra y de frío,
sean tus ojos un faro en mi cruz,
y resplandor en mi rumbo sombrío.
Cuando mi cuerpo de nácar y roca
deba volar a su nueva morada,
me llevaré tu sabor en la boca;
joya purpúrea, muda y lacrada.
No me recuerdes inmóvil..., inerte,
como el cadáver dormido en la urna;
piensa en mi ser que vibraba al tenerte,
mientras me hablabas con voz taciturna.
Borra el aroma mortuorio del duelo,
pues yo seré tu jardín de azucenas;
nube de nardos; gardenia en tu cielo;
suave fragancia que alivie tus penas.
Y si de pronto una nueva caricia
llega a tu vida pintando el amor,
no sientas culpa, que nadie te enjuicia,
sigue el camino sanando el dolor.
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Autor:
Marinena (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de mayo de 2026 a las 01:51
- CategorÃa: Carta
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Mª Pilar Luna Calvo, Lualpri, Antonio Pais, Enrique Fl. Chaidez

Offline)
Comentarios3
Interesante patrón rÃtmico para estos cuartetos Marinena, ¿Qué patrón de ritmo llevan?
Y están sublimes por supuesto.
Excelente, MarÃa.
Gracias por compartirlo.
Buenas noches!
MarÃa, GarcÃa,poeta: bello poema mil felicitaciones vaya para ti un beso y abrazo en la distancia
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