Hace treinta y siete inviernos,
y otros tantos soles cruzando mi pecho,
te vi surgir en mi sendero
como río secreto entre laderas rotas,
sin preguntar por mi sed… pero supiste calmarla.
Viniste con el pan, con el abrigo,
como el fuego discreto que no arde, pero salva,
con el silencio exacto,
y la palabra firme que no busca aplauso,
sino ancla en la tormenta.
Y aunque yo, errante en otras costas,
me perdí en cuerpos que no tenían idioma,
como ciego buscando ventanas encendidas,
tú fuiste el hogar intacto en la penumbra,
casa firme… lámpara que no se apaga.
No eres amor de feria ni flor de domingo,
eres raíz que se aferra a la roca,
madre del árbol que dio sombra sin reproche.
Recogiste mis fragmentos sin reclamo,
fuiste altar sin liturgia, pero sagrado.
Te herí, lo sé… no lo olvido:
tantas veces fuiste faro sin regreso,
nombre silente en mi vendaval sin brújula.
Y, sin embargo, tu amor -ese amor-
no naufragó en mis mares errantes.
Hoy no prometo lo que no soy,
pero reconozco la joya que portas:
no en galas, sino en la mirada
que aún me busca, pese a todo,
como si aún mereciera ser hallado.
Quizás el destino me ponga en juicio,
pero he despertado a lo esencial:
ninguna mujer pesa tanto en mi historia
como tú,
mi dama invencible.
JUSTO ALDÚ / Derechos reservados 2025.
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 30 de junio de 2025 a las 00:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 35
- Usuarios favoritos de este poema: JUSTO ALDÚ, William26🫶, ElidethAbreu, Josué Jaldin, Tommy Duque, El Hombre de la Rosa, Nelaery, William Contraponto, pasaba, Alexandra I, Llaneza, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Miguel Reyes, karonte, Jaime Correa, Lucía gómez, Pilar Luna, Javier Julián Enríquez, David Arthur
Comentarios6
Loas a esa invencible dama y al poeta que distingue.
Abrazos mi querido Justo por ese sincero poema del alma.
Ya duerme mientras leo y escribo. Afortunadamente no me cela con la literatura como otra. En menos de dos meses serán 38 soles.
Gracias por leerme.
Genial tu generoso poder generico de la palabra estimado poeta y amigo Justo Aldú
El Hombre de la Rosa
Gracias Críspulo por tu atento comentario.
Saludos
Qué precioso poema de amor y reconocimiento!!!
Un amor que dura a través de los años, y que, a medida que pasa el tiempo, se va afianzando.
Y , qué honestidad es reconocer que alguna vez se ha fallado y lo lamenta!!!
Pero, el verdadero amor, es así.
Muchas gracias por compartirlo, poeta Justo Aldú.
Si, nunca lo he ocultado, tampoco me enorgullece las veces que he fallado. Es el poder del perdón y la comprensión. Si hay algo más que agregarle a mi querida esposa es que nunca me celó con la literatura como en relaciones anteriores. Aquí estoy, escribiendo a las tres de la madrugada mientras ella descansa.
Si, es un amor muy real, de carne no de ilusiones. Juntos pasamos muchas alegrías y tristezas. Yo respeto su espacio y ella hace igual.
El futuro no sé qué nos traerá, igual hay que vivirlo. Los pichones levantaron el vuelo. Ya pasamos el Síndrome del nido vacío. jejeje..
Gracias querida amiga por leerme y comentar.
Saludos.
Está claro que eso es esencial.
El amor verdadero se fundamenta en la confianza y el respeto mutuos.
También es importante el lamentar una falta y el perdón.
Enhorabuena a los dos.
Que seáis felices siempre!!!
Gracias por compartirlo, poeta Justo Aldú.
Blanqueo profundo en tus palabras, estimado amigo Justo.
Gracias por compartir estas letras.
Buen comienzo de semana.
Abrazo.
Gracias Luis. Te deseo lo mejor para ti y los tuyos.
Saludos
Premias lo bueno que tienes amigo Justo sigue así.
Un saludo
Ah, gracias. Aún se me desvía la mirada de vez en cuando, pero sé lo que tengo y lo valoro.
Juntos levantamos un hogar con tres profesionales. Una de ellas sobrina que adopté desde pequeña.
Saludos
Sumamente hermosa esta dedicación a la dama invencible , tu esposa Justo.
Saludos amigo poeta
David
Asi es hermano, muchas gracias por tu lectura y comentario.
Saludos.
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