Poema de febrero

Margarita García Alonso

Prometí arrancarme la lengua,

pero el espectáculo de la sangre,

el gusto metalizado de la sangre

me convulsiona.

De hecho y por cobarde quedé muda,

gota de agua en el fondo del carbón.

De haber sabido esta decepción humana,

hubiese regalado los sentidos.

Dentro, aquí dentro no he podido extirpar

la tragedia, la palabra sofocante

donde he caído por error.

 

Con gesto tranquilo

me autorizo a cortar el queso

la rebanada de pan,

a masticar sin testigos.

de La costurera de Malasaña, Editions Hoy no he visto el Paraíso, 2011



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