rusalki alvarado

Despedida

Amigo,

no te vayas.

Que no conozco de recorridos solitarios.

Espera,

solo entiendo de amaneceres y naranjadas contigo.

 

Ay!!!.

No se de caminos,

de esquivos horizontes,

de puentes de derrota.

 

Amigo,

no te vayas.

Desanda tus pasos,

el amor no se abandona

si acaso se hace un alto.

 

Las lagrimas no alcanzan,

se petrifican

como el alma.

La noche se hace corta para añorar,

se achica,

se encoge.

 

Amigo,

no te vayas.

Óyeme,

es mi alma quien te habla.

 

Sin emitir sonido alguno,

te miro recoger tus cosas

abrir la puerta,  

recorrer cada rincón de mi desnudez,

sin notar mi angustia.

 

Mis labios incrédulos

amagan una sonrisa,

acaso, un pequeño temblor

semejando una caricia.

 

Amigo,

no te vayas.

En tu brevísima despedida,

sostengo esta triste mirada de abandono

que no alcanzas a ver.

Doy la bienvenida a mi vida sin mi,

a mi larga madrugada.

Comentarios1

  • Loelito

    Dentro de todas las madrugadas tristes, dentro de todas ellas vacías y llenas de letras en la cabeza, solo necesitamos papel y tinta, necesitamos un computados y nuestros dedos para expresarnos, un buen café, el trago que medita o el cigarrillo siempre compañero. De amigos hacemos cualquier cosa que hemos creído nos da calma y nos guarda el secretos de lagrimas especiales, especiales porque brotan de nosotros, los que fuertes aparentamos no sentir nada, pero que al escribir delatamos nuestra sensibilidad y quedamos vulnerables ante los desconocidos del mundo.
    No hay amigo que se vaya, si en realidad es amigo.



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