NUBES III

Hernán Mejía Silva

Silente llegó su ternura,

bajo el pálido gris del cielo,

mirando con anhelo,

se transformó en espuma.

 

Racimo del desvelo,

al filo del alba que murmura,

cuando la realidad abruma,

y se desborda el celo.

 

Se quedó suspendida,

con delicadeza espléndida,

siempre fue la preferida,

por su colosal belleza.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.