Era el porvenir,
pero aún no llegabas.
Y el porvenir
era el sueño soñado
por dos rosas tatuadas,
tatuadas
sobre el tallo de tu cadera,
hecho trama.
Y la trama,
herida por dos rosas
con seis espinas.
Espinas
que eran el filo
de seis dagas.
Y las dagas
clavaban,
clavaban.
Clavaban
y ensartaban ruiseñores,
cortándoles las alas.
Alas de viento norte
que enloquecían palabras.
Y las palabras
eran versos
de un poema del porvenir,
donde aún
no llegabas.
Claudio M. López ©
-
Autor:
Claudio M. López (
Offline) - Publicado: 15 de enero de 2023 a las 06:09
- Categoría: Amor
- Lecturas: 28
- Usuarios favoritos de este poema: Alberto Escobar

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