No nos cansaremos.
Esperaremos, sedientos,
bajo los sauces, las nubes
cargadas de miel y trigo.
Ceniza se ha vuelto el río:
luce cabellera blanca
y bufanda de hojas secas,
disfrazadas de alegría.
Ya pasaron de las ocho
y nos hemos sentado,
mirándonos los huesos
al borde de un fogón
que tuesta nuestros sueños.
Al resplandor de las llamas
tejimos nuestras sombras
y comimos trozos de pan
hundidos en té de yerbas.
El sueño vendrá enseguida,
con su campanilla de olvido,
breve consuelo
para el estómago vacío.
Mañana seguiremos esperando.
Tal vez Dios quiera que llueva.
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Autor:
Gusechag (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de agosto de 2022 a las 08:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20

Offline)
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