jose S.W.

MI HEMBRA

Mariposa que vuelas en mi ombligo

haz feliz a este corazón osado,

de rojo pasión parece rosado

pues prefiere ser amante que amigo.

 

Vuela presta sin un leve descanso

mostrando incansable mi sinrazón,

desnuda el miedo del caparazón

henchido de amor sosegado y manso.

 

Levita entre los colores del miedo,

en los silencios azuza candela

mientras con mis labios los suyos sedo.

 

Déjanos solos con luz de la vela,

entre el dulce recuerdo y el hoy quedo,

sé que mi cariño ella lo desvela.

 

Jose S.W.

 

Comentarios14

  • Manuel Ignacio Marin

    Mariposa que vuelas en mi ombligo

    haz feliz a este corazón osado,

    de rojo pasión parece rosado

    pues prefiere ser amante que amigo.

    Muy bueno, me lo quedo.

  • jose S.W.

    Ya tienes cosas para tu petición amigo.Seguiré contribuyendo a tu noble causa.
    Un abrazo.

  • Almohade

    Muy buen poema amigo.Saludos

  • Jorge Horacio Richino

    Hermoso soneto, amigo!
    Románticas y delicadas letras!
    Me encantó!
    Un gran abrazo!!!

  • Fexcalini

    Levita entre los colores del miedo....un arcoiris....saludos, bueno tu poema

  • Anaris

    Hermoso soneto, que lindo léelo y disfrutar de esos cálidos versos que se dejan leer con dulzura. Afortunada la receptora de tu poema. Felicidades!!! Me alegra mucho tu vuelta. Un abrazo enorme 🤗

  • Alejandro Diaz Quero

    José,muy bueno tu soneto elaborado con clase y categoría.saludos

  • Poeta al atardecer.

    Hermosas letras hacen tu Poema amigo; y más hermoso lo hace el sentirlas.
    Saludos cordiales.

  • María Isis

    Un SONETO que yo que casi no se hacer, me aprece perfecto,( pero he hecho algunos intentos.)
    Un abrazo

  • SOY.-

    Felicitaciones
    Abrazo

  • David Arthur

    Hermoso romanticismo José.

    Saludos en la distancia,
    David

  • AnnaSerena28

    Precioso soneto, José. Es un placer leerte.
    Saludos.

  • MO ANAM CARA

    Maravilloso José, muy hermoso soneto, mis felicitaciones. Abrazos

  • Campoamor

    Quisiera tener ya impregnado en mi piel, el perfume de tu cuerpo, y gravado en la retina, el brillo ansioso de tus ojos: un cúmulo de anhelos prontos a satisfacerse.
    Y quisiera, en los días de ausencia, decirle a mi memoria: no olvides nunca. Recuerda los temblores que provocas en su cuerpo, y la explosión sin límites que experimentas en el tuyo.
    Y, retén más aún; no desistas jamás, no relegues a un sueño inútil otra noche de gozo con él, y su postrero amanecer en plenitud.

    José, sabes que te quiero, que ya no me importa ablentar este querer en diáspora, a merced de todos los vientos.



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