domingo perez

CUANDO LA MUERTE ACARICIÓ MI ALMA

Te perdí en el silencio, olvidando sentimientos, eras para mí un sueño, reina de mis momentos. Guía, luz en la penumbra, desconsuelo al alejarte, faro que ya no alumbra, inalcanzable alcanzarte. Destino, ¡cómo explicarlo! Camino repleto de piedras, cuando estaba a tu lado, besos de algodón y seda. Lágrimas, ¡ya no sirve llorar! Herida, ¡fuiste mi protegida! Corazón, ¿de qué sirvió amar? Tú, ¿por qué rasgaste mi vida? Inerte se quedó mi cuerpo, al ver extinguirse la llama, me dije, pensé, ¡mejor muerto! Y la muerte acarició mi alma.

Comentarios2

  • RIVAS JOSE

    Excelente poema! Saludos cordiales...

    • domingo perez

      Muchas Gracias. Saludos cordiales!

    • Luna y Poesía

      Inerte se quedó mi cuerpo, al ver extinguirse la llama, me dije, pensé, ¡mejor muerto! Y la muerte acarició mi alma...

      Leerte es un homenaje a mi propia alma que se ha sentido identificada con el hondo sentimiento que expresas en tu poema, pues, en algún momento de mi vida, la muerte acarició mi alma...
      ¡¡Un gran saludo, Domingo!!

      • domingo perez

        Parece ser que los dos hemos pasado por experiencias parecidas. La mía me marcó para toda la vida, aún sigo marcado, por lo que supongo, que gran parte de mi inspiración se marcha a aquellos años pasados. Muchas Gracias por sus bellas palabras Luna y Poesía. De todo corazón, le digo que también es un placer leerla. Saludos cordiales!



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