Alexander Vortice

FÁCIL Y HERIDO

Alguien pudo hacerlo pero nadie quiso

ayudar a aquel hombre de cigarro fácil

y rostro herido.

Dicen que solía tomarse su copa de ron

con ayuda de los desconocidos gestos;

aún me dicen que su mano temblorosa

era un giro de gatillo fácil y suicida.

 

Muchos pudieron ayudarle pero nadie tuvo

tiempo para ello.

Me aseguran que se voló los sesos del corazón

con tequila barato y pastillas para la tos;

dicen que sí pidió ayuda y luego,

supo la verdad de las cosas.

 

Alguien lloró con firmeza por él más tarde…

Maldita raza de víboras!

Comentarios2

  • huertero

    cuanta agresividad en tus letras !!! me gusto la historia

  • nellycastell

    Asi vivimos en esta sociedad que a nadie le interesa lo que le sucede a los demás, muy buen poema y buen tema, te felicito un abrazo



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