(de Ángeles Sodomizados, 2012)
Nada me aterra más
que la mano de una niña
rebuscando entre mis vísceras a Dios.
Yo tenía un romance con querubines
a los que penetraba cuarenta veces en un día.
Un solo cuerpo con dos cabezas
¿es suficiente?
He aquí la victoria:
mujer agonizante, incolora y desértica;
su nombre es Catástrofe.
[Los hijos detrás de la sangre]
Adoptando el color necesario:
cetáceos, anfibios, cuadrúpedos.
Levantemos la piel, sacudamos el disfraz.
Yo tenía un ángel polifónico
al que besé y amé debajo de los manzanos.
Un solo cuerpo con dos cabezas
no era suficiente.
Yo quería más, asesino-víctima.
Para que nos serviría la historia,
lo heleno, lo bárbaro, lo latino:
también reposa el silencio
en la sabiduría glacial del cobalto.
¿Cuál es el acto reparador
de ese NO que mancha las manos?
¿la cruz?
¿la cicuta?
o
¿la poesía?
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Autor:
Luis Franco González (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de octubre de 2020 a las 14:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 22

Offline)
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