Luis Franco Gonzalez

-D-

(de Ángeles Sodomizados, 2012)

 

Nada me aterra más

que la mano de una niña

rebuscando entre mis vísceras a Dios.

 

 

Yo tenía un romance con querubines

a los que penetraba cuarenta veces en un día.

 

 

Un solo cuerpo con dos cabezas

¿es suficiente?

 

 

He aquí la victoria:

mujer agonizante, incolora y desértica;

su nombre es Catástrofe.

 

 

[Los hijos detrás de la sangre]

Adoptando el color necesario:

cetáceos, anfibios, cuadrúpedos.

Levantemos la piel, sacudamos el disfraz.

 

 

Yo tenía un ángel polifónico

al que besé y amé debajo de los manzanos.

 

Un solo cuerpo con dos cabezas

no era suficiente.

Yo quería más, asesino-víctima.

 

Para que nos serviría la historia,

lo heleno, lo bárbaro, lo latino:

 

también reposa el silencio

en la sabiduría glacial del cobalto.

 

 

¿Cuál es el acto reparador

de ese NO que mancha las manos?

 

¿la cruz?

 

¿la cicuta?

 

o

 

¿la poesía?