Genaro A. Cancino

Del Suicidio: Canto II

 

Del tiempo furibundo
y sus sacerdotes


Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan

Alejandra Pizarnik

 

 

 

El tiempo que espera
nada perdona,
sus manecillas son
como navajas afiladas
que laceran mi espalda;
su aliento es furibundo,
su aliento es furibundo.

Colapso en camino con él
tras los plateados brazos
que abren mi piel
de par-en-par.
El tiempo es vil, el tiempo es cruel
y sus números, los sacerdotes
que cantan mi Réquiem.

Su embelesadora voz
perturba cada nervio de mi cuerpo;
y yo, caigo en rojo sueño
arrullado por su ronronear.

 

 

 

 

Comentarios4

  • nellycastell

    Muy buen poema, reflexiones al viento eso es lo que queda en nuestro sentimiento después que uno lee este hermoso poema. Un abrazo

    • Genaro A. Cancino

      Muchas Gracias, Nelly, por divagar entre mis versos.
      ¡Un abrazo!

    • KALITA_007

      magnifico... es bello... me ha gustado...
      besos...

      • Genaro A. Cancino

        Muchísimas gracias, Karlita. ¡Un abrazo!

      • Desafio

        " y yo, caigo......... por su ronronear" Muy profundo e interesante tu poema! Momentos dificiles en la vida, pero nunca imposibles!

        Fiat Lux et Veritas!

        Besos!

        • Genaro A. Cancino

          Claro que los hay pero sobreponernos a ellos nos hace más fuertes por eso me gustan esos trances en mi vida.

          Gracias por divagar entre mis letras.
          ¡Un saludo!

        • Anabella CV

          ...

          • Genaro A. Cancino

            Muchísimas gracias...

            Así me quedé yo cuando lo re-leí.



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