En la vaga imaginación de mi pasado aún recuerdo a la linda chiquilla de los doce años.
En su pelo, el color de la tarde de otoño, y en su mirar, el sueño inquieto del ave migratoria.
En su rostro, la aurora de la mañana salpicada en el rocío de miel.
Vestida con un vestido blanco, creí estar soñando a un ángel... a un ángel que, sin darme cuenta, en lo más profundo de mi alma —o de mi corazón— de los diecisiete años, se anidó.
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Autor:
Antonio Muñoz (
Offline) - Publicado: 14 de agosto de 2019 a las 08:34
- Categoría: Amor
- Lecturas: 62

Offline)
Comentarios1
Una imagen hermosa traducida en palabras. Gracias por compartir.
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