alupego

QUE SALTEN LAS CADENAS

QUE SALTEN LAS CADENAS

Que al fin,
se desmoronen,
todas las barreras.
Que la sangre no salpique,
las conciencias.
Que el doloroso grito,
se extienda a todo el orbe.
para romper,
el dominio humillante,
que somete al que pena.

Que las cadenas salten .
Que no se nuble el Sol,
por la tragedia inmensa,
que al Universo azota,
con la saña brutal,
de la inconsciencia.
Que no venza el orgullo,
a la verdad sincera.
Que salten los cerrojos,
que al respeto sometan.

Caminantes de hierro,
forjados en el crisol,
de héroes sin techo.
Infatigables sombras,
que con olor a pólvora,
pisan tierra de nadie,
donde todo se olvida.
Audaces peregrinos,
que penosamente,
se encaminan sin techo,
y sin comida.
Sin destino sucumben,
a la maldad que anida,
en su penar sin dicha.

Se han quedado en el fondo,
de la añorada finca.
Sudores y experiencias,
que se tornan antiguas.
Y en la noche estrellada,
donde la Luna brilla.
Los cálidos alientos,
ente sollozos gritan.
Se han quedado sin techo,
en la profunda herida.

Dolores en los músculos,
mientras los huesos chillan.
Y la espalda inclinada,
por la enorme mochila,
de su tambaleante vida.
Enrojecidos ojos,
de mirar mortecina.
Soportando la losa,
que aplasta y que fulmina.

Que se rompa la rabia.
Que exploten las mentiras.
Que se parta el cinismo,
junto a la hipocresía.
Que se diluya el hambre,
sobre la tierra misma.
Y que se funda el hielo,
de las almas malditas.
Que se consuma el odio,
de la soez inquina.

Primavera sin nombres,
envuelta en las cenizas.
Acre sabor a herrumbre,
en las bocas vacías.
Y en el nutrido monte,
donde el vivir palpita.
Preñado está de azufre,
de la sed que camina.
Con la fauces abiertas,
de una fiera maldita.
La miseria horadando,
las temblorosas tripas.
Y un hedor nauseabundo,
sin querer, se mastica.

Caminante sin rumbo,
con la frente marchita.
Como lágrimas surcan,
sus mentes afligidas.
Y en los atardeceres,
cuando el cansancio obliga,
se nota en sus entrañas,
la lacerante herida.
La dimensión profunda,
de la pena infringida.

No se entiende el desprecio,
que al desdichado obliga.
Corazones de mármol,
fríos como la ira.
Con la ambición flotando,
en sus almas malditas.
Que salten las cadenas,
que someten la vida.
A.L.
http://alupego.blogspot.es
02/06/2019

Comentarios5

  • alupego

    Gracias a todo(a)s
    Cordiales saludos

  • Marcos Reyes Fuentes

    Si. Que salten las cadenas. Saludos

    • alupego

      Gracias Marcos
      Saludos

    • lazaro sosa cruz

      Su escrito está repleto de argumentos válidos del porqué han de saltar las cadenas, pero a la vez silencia usted a éstos que mantiene a la sociedad encadenada; evita nombrarlos y es así que en ciertos modos, y para algunos - entre ellos yo, opinamos que su poema-denuncia se ha quedado semi vacío, pierde mucho.

      Al primer colectivo humano que habría que denunciar públicamente como responsable de los males de los que usted habla sería, y es, a la casi totalidad de gobiernos del mundo entero que han secuestrado el valor, el significado el fin primero que significa la palabra y el concepto de Democracia hasta el punto de convertir a ésta en la mayor y mas corrupta dictadura del la Tierra siendo sus mayores cómplices quienes no sólo no la denuncian sino que la ampara y protegen.'
      La principal cadena que hemos de romper es la del miedo para denunciar las mentiras que sufrimos y de las que somos reos, si no lo hacemos es una cuestión de seguir contando historia de pajaritos preñados por el viento que expande tantas mentiras.
      Un saludo.
      Lázaro.

      • alupego

        Respeto su opinión, en la que estoy de acuerdo.
        En este caso mi poema se centra en el sometido, no en el opresor. Y en el que lo sufre, he querido centrarme. Ya en otros poemas, he denunciado a los dictadores y a los que invaden otros países masacrando a su habitantes y esquilmando sus riquezas.
        Gracias por el comentario.
        Saludos

      • lazaro sosa cruz

        Muy aclaratoria su respuesta. No leí dicho escrito anterior y por tanto mi respuesta iba, y va, dirigida en los términos que ahora he expresado y en los que me reafirmo sin dejar de reconocer y valorar su exposición.Gracias por su respuesta, muy convincente.
        Lázaro.

      • alupego

        Gracias a todo(a)s
        Cordiales saludos



      Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.