Madre soltera

Gustavo Echegaray

Pasada la penumbra,
el trabajo la aguarda.
No importa si a pie
o sobre ruedas cansadas,
si verano, si escarcha:
importa su paso firme
cuando el deber la llama.

Ajusta las herramientas
al primer canto del día;
un trapo cubre su rostro
desde la pálida frente.
Una cajuela gastada,
antigua recolectora de sueños,
y el sudor ofrecido
por un pan callado y tierno.

Un hijo sin padre,
cuando la tarde declina, espera.
Ella vuelve fatigada,
le sirve sopa caliente,
amasa una tortilla,
le regala un cuento breve.
Bendice a Dios en silencio,
y Dios la guarda por siempre.

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Comentarios +

Comentarios3

  • sergio005

    bravo!! =)

  • María...

    Por desgracia hay muchas mujeres que viven eso, y cuando enviudas pues te pasa lo mismo.
    Un saludo.

    • Gustavo Echegaray

      Gracias Maria por tu comentario. Muy agradable momento el volver a tener comunicación contigo.
      Abrazos

    • Victor Ma. De San Lorenzo

      Una madrecita soltera que se esmera
      en salir adelante es algo de aplaudir.
      Muy interesante tu poema, hermano.
      saludos fraternos.

      victor ma.



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