Yvette Nino

EL AFLUENTE (dedicado a J.)

Yo era un rio solitario.

Piedras filosas del lecho,

herían y se ensañaban

con mi piel de rio seco.

 

Exague, con manar lento

yo surcaba el curso exiguo

arriesgando en cada salto

el total agotamiento.

 

Hasta que llegaste tú,

río raudo fluir recio,

a prestar a mis caudales

el brío creído muerto.

 

Y desde que que confluímos,

tú fogoso,yo río seco,

corremos en remolinos

hacia el mar ,que es nuestro puerto.

Comentarios3

  • AMADÍS

    Bello poema. Saludos.

  • M.G.Ratia

    Muy bonito, encontrar un río hermano que te acompañe al mar.
    Solo espero que ese viaje al mar sea divertido y hermoso hasta la desembocadura. Y qué tarde muchos años.
    Saludos Ivette.

    • Yvette Nino

      Gracias por tus buenos deseos. Por el momento es así felices navegantes desde hace 25 años. La llegada al mar es inevitable. Disfrutamos de nuestro presente

    • Amalia Lateano

      Magistral en su contenido poético esta inspiración, mi querida amiga cariños
      Amalia



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