Hidalgo Caballero M.

MI NIETA

 

 

Replica mi gesto

con tenue rubor,

desvía  su vista

fugaz y pillastre.

Canturrea sola

la voz aprendida,

solloza aturdida

si se siente perdida.

Ilumina sus ojos

y aprieta mi mano

cuando algo nuevo

asombra o sorprende.

 Reanuda el camino

audaz  e insolente

mi pequeña reina

ya corre y camina.

Vacila y tropieza

y el llanto aparece,

aprende mi niña

a  yerro imprevisto;

que la vida es dura

e hiriente el camino.

Comentarios1

  • Mallito

    El hombre nunca deja de ser padre, verdad?...el amor a una nieta muchas veces es mucho más fuerte. Un gusto pasar por su espacio poético, amigo, poeta.
    Saludos cordiales.

    • Hidalgo Caballero M.

      No es que no hayas querido y quieras a los hijos, es que los nietos son otra cosa...
      Encantado, el gusto es mío.



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