Emil Cerda

Concúbito con una filóloga

“Le dije a Dámaris

Que atendiera a mi oasis.

«Mami, vengo ahorita».

«Sí, mijo, llévate la camisa».

 

«Señor Comillas,

Siéntese; hoy haremos la hora del té».

«Soy alérgico al polen», le comenté.

«No a ese té, sino a esta te… ¿… ta’

Poniendo a escribir ahora?».

«Sí, ¿por qué, mujer?».

«No, nada, sólo sigue».

 

“Me runruneó:

«Te apuesto a dos denarios

A que no soportas a que se te pare

Si me ves sin paños».

 

“Y yo le recomendé:

«Te reto a que menciones

Las cinco vocales,

Mientras te lo meto, Srta. Ana Macía Pajas».

Y ella me devolvió: «Ok».

 

“Saco a Comillas JR,

Y lo meto en su Venus monte;

Retruécano de voces

De semen, ella era negra ¡Oreo!

¡Orios!

 

«¡Ah!».

Lo saqué,

«¡¡Ah!!».

Lo retiré,

«¡¡¡Ah!!!».

No sé por qué ella sacó eso a la intemperie.

Yo ni siquiera lo metí,

Tal vez finge orgasmos esta meretriz.

«¿Y qué te pasa, muchacha del diablo,

Te estás burlando de mí?».

«¿No ‘ta dentro, papi?».

Se sobó el toto, y era una hormiga de Toronto.

Pero yo no soy tonto.

Le dije: «No cumpliste, ¿viste

Que no puedes pronunciarlas?».

«Lo intentaré de nuevo, Sebas».

 

“Lo metí,

«¡Ah!».

¿Te gustan como Boca e’ piano?

«¡¿Eh?!».

Yo soy más lindo que él,

«¡¿Y?!».

Yo soy escritor, y él no,

«¡¡Oh!!».

Entro con la u,

«¡¡¡U, u, u, u, u!!!».

 

“Luego de terminarnos,

Nos seguíamos amando.

Su hermano Armando,

Armaba muchos escándalos

Que los lados de los dados,

Hicieron un pachuché.

Jugué con sus tetas como el parchís,

Y se enamoró de mí

Cómo me vine en su buche.

 

“Esa filóloga, se llama Noemí.

Y no e’ mí entender su yo.

Aún no olvido sus glándulas de Bartolino,

 Y mi escroto, llamado Jagui,

Me hizo fantasmagórico a Gudini.

 

“Es mejor tener sexo que hacer el amor,

Ya que el sexo mide el tiempo,

Y el amor, es eterno”.



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