Jhon Deivy Torres Vidal

TRISTE FINAL DEL CUENTO.

De saliva turbia y boca pesarosa

su único oficio era la infamia,

su afición más selecta la perfidia,

el trasero puñal su obra encumbrada.

Miráse al espejo, tez ambigua,

y una mueca infestada la aprisiona,

ya con lástima maquilla sus heridas.

Esa niña que amé, me duele ahora

como duelen las llagas excesivas,

como duele el amor cuando lo clavan

contra su voluntad, bajo mentiras,

al madero que la muerte se devora.

Comentarios2

  • Ma. Gloria Carreón Zapata.

    Bellos y profundos versos estimado autor, felicidades. Un gusto pasar por su espacio. Un cordial saludo desde México.

    • Jhon Deivy Torres Vidal

      Gracias, estimada. El gusto es para mí, tu comentario me anima. Abrazos desde Perú.

    • Betty Romero

      Me encantó!



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