Alguien robó mi sueño
y dejó en mis sienes
pensamientos en suspenso,
hojas muertas del silencio.
Cuento recuerdos
al pulso tenue de los luceros;
rezo, y aun así la noche
me niega su juego travieso.
Es noche de quimeras errantes,
de truenos que nunca llegan,
sobre la vigilia cansada
de un cuerpo que espera sosiego.
Y en el silencio más hondo
la esperanza se desliza:
río invisible y paciente
que le murmura a la vida.

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Comentarios1
Un placer leerte.
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