Se ofusca el cristalino río,
con el cielo se confunde
y a la distancia me atrapa
su índole de pureza.
La ebria mañana se acaba,
llegó el brillante fervor
que poco a poco se entraña
con atinado rigor.
Perdido, me pregunto:
¿Estaré percibiendo un sueño?
De pronto entras y se abre el telón,
sólo fue el frío río en mi sueño.
Comprendí que te quiero
a breve distancia, todas las mañanas,
lánguida o eufórica como las olas
e inconfundible como el alba.
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Autor:
Alberto 336 (
Offline) - Publicado: 3 de diciembre de 2017 a las 23:00
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 25

Offline)
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