Alberto 336

Despertar de un Sueño

Se ofusca el cristalino río, 

con el cielo se confunde 

y a la distancia me atrapa

su índole de pureza. 

 

La ebria mañana se acaba,

llegó el brillante fervor 

que poco a poco se entraña 

con atinado rigor. 

 

Perdido, me pregunto:

¿Estaré percibiendo un sueño? 

De pronto entras y se abre el telón, 

sólo fue el frío río en mi sueño. 

 

Comprendí que te quiero 

a breve distancia, todas las mañanas, 

lánguida o eufórica como las olas

e inconfundible como el alba.