andrea barbaranelli

Rasenna

Allá queda tu mito intransferible:

la maza enorme con que el Orco irónico

amenaza en la puerta de la tumba;

los hombres de las barbas triangulares,

casco de hierro y espadas resonantes:

la sangre derramada en la batalla

en el puente de tablas sobre un río;

la fabulosa creación del arco;

la indescifrable risa de los dioses;

el velero corsario eternizado

en la festiva magia del hexámetro;

las uvas reflexivas madurando

en el valle intrincado de los muertos;

el mar que acecha, inquieto, en tus orillas,

el camino del puerto hasta la acrópolis

en la luz abismada del verano;

la piel amoratada de las vírgenes

ardiendo en las tinieblas del sepulcro;

una agonía de lentas marejadas;

el azaroso juego del arúspice.

 

Allá queda tu sueño sin palabras:

en las líneas sonoras del paisaje,

en una clara intimidad de muertos.

 

Sobre la exacta cifra de los montes

brilla en el aire un agua de equinoccio.

 

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Precioso poema que enmarca el sentido humano de la poesía en tus geniales estrofas estimada Andrea
    Un placer pasar por tus letras...
    Abrazos de amistad...
    El Hombre de la Rosa

  • Augusto Cuerva

    Bello homenaje das a esa tierra donde te criastes

    Un saludo
    Augusto Cuerva



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