Esteban Mario Couceyro

Madame Mariné



Madame Mariné

paseaba su pena

esa mañana

a la vera del Sena.

 

La viudez

no se pegaba

en su realidad

no podía

concebir

la ausencia

de Pierre

tras cuarenta años

su único esposo.

 

Las nieblas

del avanzado otoño

daban esa irrealidad

que su mente

consumía.

 

Sobre la baranda

que daba al río

ignorado

un cuervo en su negrura

tal como ella

quieto

sin reflejos

la dejaba pasar

de negro

un sombrero ancho

y ese paso lento.

 

Vio el cuervo

como se perdía

en la niebla

esa mujer viuda

vestida de negro

como sus propias plumas negras.

 

 

La brisa

empuja la niebla

dejando el paseo desierto

iluminado

de sol tibio

mientras el cuervo

mira

por el río

alejarse una mancha negra

agitada por la corriente.

 

El cuervo

dando graznidos

se aleja en un rápido vuelo

por sobre el río

en la mañana

de ese fin de otoño

de París.

Comentarios2

  • Jose Adolfo

    Pasear las penas a la vera de los ríos / sensación infinita de soledad en la oscuridad del plumajes / inolvidable acontecer en el hombre y sus caminos poeta / fino poema

    • Esteban Mario Couceyro

      Gracias José Adolfo, el drama lleva imágenes escondidas por la soledad. La dinámica en este caso, es la desesperanza del amor en la viudez reciente.
      Un abrazo.
      Esteban

    • El Hombre de la Rosa

      Tus geniales versos visten de surrealismo el arte de la poesía estimado poeta y amigo Esteban..
      Muy grata su lectura..
      Un abrazo de amistad y afecto..
      El Hombre de la Rosa

      • Esteban Mario Couceyro

        Gracias por la generosidad de tus palabras.
        Un abrazo fraterno
        Esteban



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