Maedhros

Número 10:

Resplandece el fuego blanco dando la alerta,

mientras malvas criaturas se asoman en la negrura;

bestias activas, a veces dormidas.

El caminante se guía por lo que su oído imagina,

y en la oscuridad sus ojos vaticinan lo que quizá sea su destino en un próximo futuro.

Nada es seguro

y mientras espera a que aquella figura aparezca en una curva su mente se turba,

aunque no lo suficiente para volverlo inconsciente.

Y mil noches más como esta le esperan, furtivo en su desvela.

Ya ha visto la figura, hoy se salvó de nuevo.



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