Elsa Alvarez

Magnifica almohada

En esos tiempos donde no recordaba donde amanecía, mucho menos me importaba si lejos o en el cielo, conociendo una variedad descomunal de almohadas, unas con cerebro, otras las hubiera preferido mudas, pero ninguna quise traerla conmigo porque la mejor era aquella que consiguió volar de mis pies.

 

Después de un sinnúmero de cantos del sol, de manera abrupta llegó y desarmo mis planes no planeados aterrizando aquel magnífico día, algo con más sabor que todas aquellas almohadas de tantos colores que había probado, inclusive esa que voló.

 

Llegó eso tan inaudito, que ha ocasionado el porque esta mañana disfracé toda mi pieza de blanco, para poder abrir la puerta donde saldré para vivir los sueños que llegaron a mi cuando mí singular almohada con sus inusuales costuras, detalles perfectamente elaborados, un color incomparable ha provocado que sea la única con la que esta pieza blanca concibe el sueño.

Comentarios2

  • tamypaloma

    bella amiga abrazos

    • Elsa Alvarez

      Muchas gracias, igualmente.

    • Jesus Del Valle Santa Maria

      cuidado con las plumas de la almohada, si se esparcen no tienes forma de volverlas a su sitio,
      Se cuenta que S. Felipe Neri (1515-1595) imponía a los novicios culpables de difundir rumores maliciosos la penitencia de llevar una almohada de plumas a la parte alta del campanario en un día de vendaval y soltar las plumas al viento. Luego debían bajar de la torre y recoger todas las plumas regadas por la campiña para volverlas a poner en la almohada. Tarea de antemano imposible, con que Felipe quería ilustrar los daños irreparables producidos por el escándalo de una calumnia o de la deformación de un hecho.



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