Elizabeth Gonzales

DOS TORMENTAS

La lluvia cae sobre su rostro

y las lágrimas se van camuflando,

el firmamento es el escenario,

para las centellantes líneas

y ensordecedores truenos

que dramatizan la agonía de su alma;

el cielo también está llorando.

La pena la cubre

y la lluvia la abraza,

pero ella… entumecida;

está ausente.

Ni el sol deslumbrante

que se irá asomando

al final de esta tormenta,

salvará la ternura

entregada a ese primer amor.

Su mente es confusión,

  su corazón  va mutando de dolor,

 tendrá la mirada gélida,

y negará su amor a cualquiera;

 así quizá la calma se apiade de ella.



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