Inexistente

Trascendiendo la memoria.

Suelo pasear por los senderos insondables

sin moverme de este punto cardinal intransigente,

lanzando con los puños mis respiros

y encadenando los suspiros a la nada,

para fragmentar el aire con mis ojos anhelantes

¡y es que veo un claro tras los árboles y arbustos!

donde puedo aprovechar para depositar mis ansias.

Ahí creo pueden reposar por un momento

y será por un momento indestructible, sin límite

hasta que el sol se vuelva agua y así valga

y el agua en su descenso inunde mi aura

y expulse los fantasmas; sin llevarse los espíritus de fuerza

y la voluntad, y la sensatez y el amor.

Luego me levantaré y me haré a nuevos pasos,

y con furiosa calma tomaré los árboles

y al irlos estrujando con mis manos

mientras más me imponga, más se reproducirán

porque ellos entenderán mis intenciones.

La renovación de lo que es y de lo que ser no debe

- Porque vano es su aporte ante las flamas –

para resurgir como molinos invencibles

como me espero renovado yo.

No abarcarán los días, ni el infinito quizá

ni el cielo con su infinita gloria

donde mi inmaterial alma se materializará.

Y ante todo trascendiendo mi memoria.

Comentarios2

  • diego leonardo

    Buen poema,
    muy esperanzador y sensato
    un consejo,
    cambia la letra
    casi lo paso por alto y tuve ke leerlo con ojos chinos!

  • antonia camargo

    Notablemente uno de los mejores poemas que he leído en esta página,me encantaron las metáforas.

    • Inexistente

      Te agradezco por pasar. Un abrazo.



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