Esteban Mario Couceyro

El hombre y Dios

El hombre, encontró un árbol hueco

lo golpeó con el puño

el sonido espantó el silencio

los pájaros volaron

mientras una suave brisa

hizo coro en la hojarasca.

 

Maravillado el hombre

golpeó nuevamente

hasta el dolor de las manos

entonces calló todo.

 

Entristecido el hombre

silencioso el aire

crujió el árbol

cayéndose una rama.

 

El hombre, con luz en los ojos

tomó esa rama y golpeó

hasta que el sol se hizo noche

entonces, ese hombre

de pié, levantó los brazos

sabiendo que había encontrado a Dios.

Comentarios1

  • Beatriz Blanca

    A veces el enojo lleva a la respuesta divina de una forma extrema.
    Un poema surrealista a la máxima potencia.
    Un afectuoso saludo de esta modesta persona que pretende entender todo.

    • Esteban Mario Couceyro

      Tus interpretaciones, son tan válidas como la del autor. En esta escena, veo la casualidad de la creación de Dios por el hombre, cargada de ingenuidad y un poco de frustración.
      En mi evangelio..., el hombre creó a Dios en algo más de siete días, por lo visto..., pero no me hagas caso, espero que si Dios existe, aún tengo el recurso del personaje puro y creyente, que observó todos los sacramentos y seguramente intercederá por mi.
      Un saludo
      Esteban



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.