Yulieth Gonzalez

Anhelo

Sutil efervescencia tenerte,

a milímetros exactos,

casi incalculables,

suceptibles a cada deseo,

testigos mudos de un lenguaje nuevo.

 

Es odioso el reloj y sus balbuceos

con un certero tic tac endemoniado,

que me condena a tener

y no tener

tu exquisito pestañeo,

que me esclaviza...

Me condena.

 

Ay amor!

Ojala se marchitaran los centimetros,

y se desvanecieran los tic tac,

para entonces

poder conjugarte eternamente.

 

 

 

 

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