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Tu póstumo abandono.

Antes de tu abandono

ya dejabas un vacío,

un recuerdo indeleble,

inalienable al corazón.

 

Aún no había casa

y el piso ya lloraba tus pasos,

aún no había jardín

y las begonias, los lirios,

y los crisantemos se marchitaban

al vacío del cáliz de tus besos.

 

La agonía de otra noche sin luna,

el castigo de un mar sin las olas,

en calma; en demasiada calma,

el sosiego espantoso  de una playa desolada

que nunca conocimos, ni conoceremos.

 

Es esa incertidumbre eterna

de si volverás o no,

la que desangra mi vida por agujeros de alfiler;

es tu vida sin mi vida,

de la mano sin las manos,

la que me impide salir corriendo a soñar;

es tu risa inmarcesible en mi memoria

la que me hace llorar arrullado por nadie.

 

¡Los planes sin planearlos,

el muerto sin matarlo!

 

Tu abandono será un aborto eterno,

con él matas al niño sin nombre,

al perro sin correa,

a los bares sin las copas,

al hombre que te besó la boca

y se atrevió a quererte.

 

Antes de tu abandono,

de tu recuerdo indeleble,

de tu ausencia póstuma,

de tu precoz adiós:

echo de menos

toda la nada que arruinaste

con tu póstumo abandono.

Comentarios1

  • andres fernandez ruiz

    Se ve en tus letras ese desasosiego por lo perdido.
    Saludos.



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