kavanarudén

LO QUE PIENSO Y SIENTO


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Hoy un amigo se despedía, el poeta Andrés Romo.

 

Una hermosa misiva con sus más profundos sentimientos. Nos hacía partícipes de su decisión y sus motivaciones.

 

Me hizo reflexionar tanto. Le di gracias a Dios por su paso por “poemas del alma”. Estoy seguro que regresará y que esta, su situación existencial, será un trampolín para revivir, retomar su vida. Entra en su crisálida para después renacer cual mariposa de luz, extendiendo sus alas y volar alto, ofreciendo al mundo sus hermosos colores. Dios te bendiga amigo Andrés y te acompañe siempre.

 

Su carta a todos me hizo preguntar la motivación fundamental por la cual entré a “poemas del alma”. El solo y simple hecho de publicar, compartir, leer otros poemas, comentarlos. He podido tejer relaciones de amistad sincera, de cercanía con algunos. La motivación fundamental es escribir, publicar, leer y comentar poemas. La consecuencia de todo ha sido la amistad con algunos y algunas que poco a poco me han dejado entrar en sus corazones y ellos/ellas en el mío. Dios los bendiga.

 

Amo “poemas del alma” y quiero estar aquí. Por ende, no me iré. Lucharé por este portal. Con esto no estoy criticando a nadie. Cada quien tiene sus motivaciones para irse o quedarse, el ejemplo claro es el de Andrés, que ha tomado su decisión la cual respeto y comparto.

 

Personalmente, y lo he manifestado en mis publicaciones, sufro la lejanía del amor de mi vida. Por motivos diversos, ajenos a mi voluntad, la tengo lejos.

 

Vivo en un país extranjero, el cual amo porque me ha sabido acoger. No puedo negar que en ocasiones, algunos, te hacen sentir extracomunitario, con algunas frases o gestos. Cosa que me hacen sufrir, porque si decidí dejar mi patria, no fue por gusto personal, pero bueno, es mi problema, dirán ustedes, a lo que voy, es que se sufre siendo extranjero: “¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor 
en tierra extranjera? Si me olvidara de ti, Jerusalén, 
que se paralice mi mano derecha; 
que la lengua se me pegue al paladar 
si no me acordara de ti, 
si no pusiera a Jerusalén 
por encima de todas mis alegrías” (Salmo 137,4-6)

 

Mi familia se encuentra en mi país de origen, pienso sobre todo en mis padres ancianos, ella 89 y él 87. Quizás llegue solo para el funeral, no los acompañe en su agonía. Otra cosa que tengo en mi corazón que de vez en cuando me duele.

 

Amo mi trabajo como profesor, me da tantas satisfacciones, pero también tengo que reconocer que hay problemas, situaciones de incomprensión, envidias. La necesidad tiene cara de perro, dice el refrán y en ocasiones puedes mostrar uñas y dientes, luchar, pelear, pero en otras no. Creo que nos sucede a todos. Es decir otro pequeño dolor que se manifiesta de vez en cuando.

 

Lucho contra una enfermedad genética degenerativa que, por ahora, logro mantener dormida, pero que de un momento a otro pude despertarse y, poco a poco, dolorosamente, a la muerte mis huesos portarse. Demás está decir que la preocupación está, solapada, casi inexistente, pero está. Lucho y sigo adelante. Problema tuyo, alguno dirá, pues razón tiene y siempre tendrá.

 

Se preguntarán: ¿A qué viene todo esto? ¿Dónde nos quiere llevar este Kavanarudén del corazón inquieto, romántico, soñador, sensible, de pluma certera y afilada?

 

Pues simple, no permitiré que poemas del alma, se convierta para mi persona en una carga, en una preocupación. Paso rotundamente de “dimes y diretes”, de “llevar y traer” de “chismes” en sus variadas gamas porque simplemente NO ME INTERESA. Tengo ya bastante con mi vida como para que este lugar, hermoso lugar, que he escogido como lugar de creación, de expansión, de relax, donde me he encontrado con gente maravillosa, se me convierta en lugar de lucha, de sufrimiento. Donde tengo que cuidarme porque este dijo, porque esta esto o lo otro. ¡Al carajo! (con el perdón de la palabra). Acepto la crítica constructiva, siempre la he aceptado, la destructiva la dejo pasar.

 

No soy un ejemplo, no me considero tal. Cada quien que se revise. Vea sus motivaciones por las cuales ha entrado aquí. Soy y me siento libre y siempre lo seré. Me niego a ser manipulado por nadie. Hay gente que me quiere, que me lee con gusto y de esto puedo alardear y me siento orgulloso. Los quiero, a aquellos que solo me leen, los que me comentan y los que me siguen en el silencio.

 

No regresaré a este tema. Con esto quiero manifestar lo que pienso. Por razones obvias no permitiré comentarios a esta carta, no quiero que se convierta en lo que he criticado. Es lo que pienso y lo manifiesto. Me duele toda esta situación de "que dijo…", "que escribió…", "que no me comentó….", "que esto o aquello", yo paso. No entro en el juego y paso. Ya se han herido tantas personas sensibles por esta situación y muchos se han alejado del portal. Cada quien con su conciencia.

 

Un abrazo. Kavi



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