Araceli Vellber

Mi libertad.

Mi libertad.

 

Esta carne, hambrienta de carne,

Este corazón, sediento de sangre,

Pertenece a la tierra, no al aire.                                   

Mi voz es libre,                                                            

Libre,

Como el aire.

Mi pensamiento

Libre,

Como los corazones infantiles,

Como los niños inocentes,

Que en las guerras mueren.

Mis manos son libres.

Con dos tiros, me desangraron el vientre,

Aun muerto soy libre.

Soy libre,

Sin adoctrinamiento,

Sin compromisos,

Sin creencias,

Sin obligaciones,

Por eso pertenezco a la tierra, y no al aire.

Comentarios4

  • Javier Carrillo

    Un gusto leerte amigo!!!

  • rosamaritza

    Araceli lo tuve que leer tres veces, amiga que grande es este poema,

    por eso pertenezco a la tierra y no al aire
    un abrazo tqm.



    rosamary

  • Blanca del Carmen

    Tu poema tiene una profundidad notable, además de la filosofía profunda que hace ecos en cada verso, y el poder de las figuras literarias que manejas muy bien, un gusto leerte.

  • mario mena mena

    El arte en general, y en particular la poesía, además de su oficio de preguntar, es una interesante evidencia, que lleva a inquirir por qué la carne o tierra busca trascenderse, ¿será que es más que piedra?



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