Bernardino

OBSESIÖN

!Qué bello es recordar aquel momento¡

Cuando exhorto a la luz de tu ventana,

quedé mudo,sin voz y sin aliento,

al verte tan hermosa y tan lejana.

 

Mas hoy sigo esperándote entre abrojos,

sin poderte decir que, aquella tarde,

te besé con el alma y con mis ojos;

y te entregué mi corazón cobarde...

 

¿Por qué, Ángel mío, yo que te quiero tanto,

te burlas de mi amor y mi quebranto,

y me hundes el puñal de tus reproches?

 

Pero guardo con ansias y desvelo,

encontrarte al final, allá en el cielo,

bajo el gélido polo de mis noches.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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