Cailin Wesler

ÉL

Él, sonríe y se para el mundo.
Me encuentro flotando, en un
océano, que no tiene principio,
que no tiene fin.
Agua cristalina, agua dulce
como su voz, como su risa.
El me mira, y yo, me transporto
a su mirada, casi puedo tocar
cada uno de sus sentimientos.
Saber, que en ese momento
está pensando en mí.
Solo un roce basta, para sentir
como entro en un sueño profundo
en donde los olores, parecen reales
donde las flores, parecen cantar melodías
sólo para los dos. Pero es en ese momento
donde te das cuenta, que esa mirada, no te busca a ti, si no a alguien mas, donde las flores del sueño, comienzan a marchitarse.
A tu alrededor, el agua se vuelve más oscura, y mas, y más, hasta que comienzas a ahogarte,
te ahogas, con tus propias lágrimas sin saber en qué momento comenzaron a salir.
Caen en el suelo, como las hojas, tristes, que se despiden de los árboles en otoño, con un sollozo hasta llegar al suelo.
El mismo, que haces tú en ese pequeño instante.
Y es en ese momento, donde te das cuenta,
que él, no te es correspondido.

Comentarios4

  • benchy43

    Comenzaba bien y terminamos sollozando. Bueno, así es la vida. Y tu poesía lo describe en una bonita forma. Felicitaciones, amiga.

    Besos.

    Ruben.

  • Eugenio Sánchez

    Muy hermoso poema, felicitaciones

    Una brazo desde Perú

    Eugenio

  • Corazón

    Aquí quedamos todos tristes pero tu tienes un nombre mágico y seguro que Él vuelve con otro Él que te corresponde al menos una larga temporada.No se si para siempre que están muy difíciles las eternidades para el amor.
    Saludos de otro El.
    RafaEL

  • El Hombre de la Rosa

    Muy hermoso tu gran poema de amor amiga Milagros...
    Un placer la lectura de tus letras...
    Saludos de críspulo...
    El Hombre de la Rosa



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