steban jose

Y sólo fue un momento

Y ahí estaba yo mirando el techo mientras suspiraba,
 pero cuando realicé mi tercer pestañeo
 sentí la brisa tibia de tu boca, nos besamos nuevamente y salimos a pasear,
nos entrelazamos nuestras manos,
te prometí amarte como nunca nadie lo ha hecho
 y tú me dijiste que también lo harías y que nunca me abandonarías,
mi corazón te gritaba “vuélveme a sentir”
mientras el tuyo reconoció a ojos cerrados que era yo quien estaba contigo otra vez
y así fue, sentí el peso de tu cuerpo sobre el mío,
tus manos extasiada y rabiosas en mi espalda
 dejaron huellas delgadas  de color rojo, como un látigo en una tez blanca las deja
mis ojos penetraron a los tuyos, se hicieron uno, cual mar y cielo lo hacen en el horizonte infinito,
lentamente recorrí las llanuras de tu abdomen hasta llegar a la cascada,
navegué en ella, y recorrí su profundidad como si fuera Jack Cousteau
en ese instante entendí el significado de la felicidad, lo era,
nos amamos como ni Romeo y Julieta lo hicieron,
hicimos el amor de forma que terminamos por odiarnos
y aunque no lo creas esta vez lo nuestro sí fue para siempre,
 tus promesas y las mías se cumplieron en el transcurso de esa brisa, 
luego sentí la puerta de mi habitación chocar contra la pared,
abrí nuevamente los ojos,y ahí estaba sólo en mi habitación mirando hacia el techo
y me di cuenta de algo, que fui feliz, volví hacerlo,
aunque sólo fue por un momento.... 
volví a pestañear pero ahora por cuarta vez, para ver que sucede.

Comentarios2

  • anbel

    Me ha encantado. Hay que vivir el presente y quien sabe si la puerta permanecerá abierta para siempre sin cerrarse...el tiempo lo dirá. Un cordial saludo.

  • mariarl

    hermoso no permitas que la puerta se cierre



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