Darío Ernesto

Otoño y ocre (Fusionado)




Busque en las sombras de la noche
Mediocre y vagabundo
Como arrastrado por el frio viento, de las madrugadas
Ver que nada se parece
Nada, nada.
Todo diferente, cambiante espesura y montaña.
¡Cuan combatiente primavera simiente de un paisaje nuevo!
Cada año veo este paisaje aun en mis canas,
Todo es nostalgia de ocres hojas, como almas en pena
Cuesta abajo mueren lentamente,
Junto al horizonte.
Busque esta noche fría, este veintiuno de marzo
Una manta a mis sentimientos, alguna póstuma risa
Algún racimo dulce merodeado por las abejas
Y encontré este poema entre mis manos y la sabia dormida
Recordé a mis pequeños pies de niño,
Pensé a mi madre buscando los acolchados,
Preparando el nido abrigando a los polluelos.
Otoño de las doradas hojas del bello cerezo
¡Oh el durazno, mitad sombra, mitad hueso!
Se resiste el nogal el más bello, el más alto
Otoño de los pueblos del mundo, noches sin rumbo
Oxidente y sur
Amores de otoño.
Autor: Darío Ernesto Muñoz Sosa


busque esta noche de primavera
las hojas ocre que sentido a mi vida le dieran y soñé ¿¿ soñé
y despertando me encontré con los colibríes en mi ventana
danzando de alegría despierta que la primavera es alegría
vi el sol y esboce una sonrisa y pensé eso para mi es la vida
MARIARL


El otoño de mi vida, color ocre de las hojas,
la alfombra que se quiebra al depositar mi pie;
un solitario sendero, que regado con mi llanto
esconde vanos secretos de acallado placer;
en los tiempos de cosecha, entre vientos muy inquietos,
se enfrenta desde mi cielo la razón contra mi piel,
bien sé que ya se han ido el aroma y lozanía
de una rauda primavera que jamás podrá volver:
hallaré una alma gemela que sí encuentre en mí el calor
de un amor, fruto maduro: ternura con gran pasión...


Esperando la primavera que arrope mi ánima.
El espíritu que congelado se me encuentra hoy,
en ese espacio donde dicen que no existe el alma
algo que no esta pero pesa unos cuantos gramos
Algunos lo buscan fuera, en el aire oloroso del mar
en los bosques encantados, paisajes abromados
de sombras inquietantes, que lleman de suspiros
los estanques de la experiencia de lo invisible.
¿No será el ángel propio una extension intangible?
¿No es de locos entonces buscarlo en el ambiente,
o en la sangre?; quizá esté en una página impreso
o en una mirada de entendimiento, ¿alguien lo sabe?
Cuando era niño me acompañaba, entonces era él
y era mi amigo inexistente, asaltabamos plazas,
recorríamos calles, nos escondiamos en los callejones
de la imaginación, en los recovecos de mi pueblo.
Es el sito donde lo conocí y sin haberlo visto jamás
aprendí a creer en el, a aprender de sus lecciones.
Es impresionante, está en todo lo que veo
en lo que ví y en lo que veré ...está en la esperanza
en los versos de los que lo intentan, en ti y en mí.
Está en la noche, en la mañana, no tiene vergüenzas,
puede ser él o ella, búscalo, es fácil, mira en derredor.
Así lo hago cada día y hace tiempo que vivimos juntos
ella o él y yo aveces en dentro mio.
Y si alguna vez tengo miedo porque no la hallo en mí,
sea invierno o verano, cuando me atenaza la garganta
el miedo a la carencia, antes que se me escape el grito
si es necesario voy arrastrándome y abro la ventana.
Y afuera está, y respiro me lleno de sus vapores...
... mi pueblo, sus gentes y mi alma, todo en consonancía
todo en su sitio. Os preguntaréis qué hago cuando viajo.
Me preparo para volver y aunque pase mucho tiempo
todas las noches antes de ir a dormir llamo a mis recuerdos
ellos se encargan de darme una pastilla de alivio:
EL SUEÑO.
Almuñécar y su gente


OTOÑO ME RECUERDAS LOS PASEO POR EL PARQUE CON MI AMADA MIENTRAS DE LOS ARBOLES CAEN LAS HOJAS SOBRE NUESTRAS CABEZAS, Y CON NUESTRAS MANOS TRATÁBAMOS DE TOMARLAS, MIENTRAS NOS ABRASÁBAMOS , Y NOS BESÁBAMOS EN MEDIO DEL VIENTO QUE LAS HOJAS ELEVAVA


Otoño me recuerdas los paseos por el parque
y el eco del alma retumba en mis constantes
y puedo ver a tu amada ....ada ada.... ada......
y tu Eco, me envuelves el alma, y veo caer las hojas
sobre vuestras cabezas, permiteme la intromision
no puedo, no quiero salir, ni lo intento.................
no voy a apartar de mi la visión, en el aire una canción
de ternuras confirmadas, en mi mente una plegária
gracias por compartir el amor, gracias por la imaginária
gracias por las muestras de calor, por manos entrelazadas,
seria un sacrilegio, un horror, un pecado, cobardía.......
no mirar como os besais por verguenza o alegoría
entre las hojas que el viento mece en el aire elevadas
un tic tac de corazones de emociones encontradas
Puedo ver en tus palabras imagenes y emoción
y sentirlas, amplificadas.......... cierro los ojos y calma
veo amor, veo una amada, siento pasion , veo letras
y de fondo una canción, que juega con tus palabras
y una fiel propagación de un eco, El eco del alma.
Almuñecar y su gente


Aca, en las montañas de Pennsylvania,
Se respira un aire fresco.
Entre ardillas y venados,
Entre los pavos salvajes.
Y este frío de Otoño,
Solo me trae un desespero,
De regresar a ese suelo,
Tan caliente, que tanto quiero.
Llevarme a mi amada, que tanto quiero.
Desde una hamaca, bajo un palmar,
Agarrados de mano... Hasta el final.


Otoño, otoño tardes de nostalgias,
Rayo de luz en mis ojos mimados
Tenues y distantes,
Sol que te alejas para no saber si te amo
Astro mío rey sin ti, el mundo, la tierra seria escarcha y yermo.
Otoño llevándose las hojas, doradas y crujientes
Así como los trenes arrebatan los amantes sin piedad
Te asemejas a silencios en los andenes, sin voces, sin flores
Otoño solo desde mi ventana, contemplo el frio tiempo
Como fríos los cuerpos se marchan al sepulcro
Oh creador mío, artesano de estas vivencias
Otoño de las canas, que van devastando, poco a poco el alma
Llevándose los gozos, de ser niños dejando el nido.
Darío Ernesto Muñoz Sosa


Es su color el instante que enamora.
Sus rojos y sus ocres visten de fiesta la existencia
y pintan poesía en las cimas de los montes,
en las ramas de los árboles,
en los corazones que creen en la magia.
Son las hojas secas que caen
la sabiduría de la vida,
el canto dulce de lo infinito.
Volverá la primavera vestida de almendros y ciruelos,
la alegría del verano con el sol besando
pieles desnudas y llenando de pasión el mar.
Pero allí permanecerá entrañable y dulce:
Otoño y ocre,
la quietud del alma,
la mirada dorada del que sabe soñar
y no desesperar con el invierno
que golpea sus espaldas.
Lore58


LLega el otoño, nunca se retrasa
atrás quedó el bullicioso verano
lleno de sombrillas, sol y guasa
llega el otoño, mas campechano
distrutaré el paisaje de hoja seca
satisfacciones que al tiempo afano
en breve trocaré aire libre por biblioteca
y el invierno pronto le ganará una mano
el otoño, tiempo de turismo de edad
minorias templadas de gente amable
que llenan nuestro pueblo de bondad
y hacen nuestra subsistencia estable.
Almuñecar y su gente


Un manto de nostalgia
tiende en el crepúsculo,
en lontananza han declinado
mis ojos somnolientos,
al mirar, a las hojas secas,
arrastradas por el viento…
¡Oh, tristemente, van las hojarascas,
a refugiarse en el silencio....
Semejan a los años
que me arranca cruel el tiempo,
cuando evoco tu figura grácil,
enredada entre mis zarzas,
mozuela,
que sepultó el tiempo
tu fresca primavera,
como la vid que ha perdido
su embrujo y su frescura,
y su vino ya no embriaga,
cual nogal que está muriendo
recordando,
a la ausente primavera...


Los ambiguos celajes, con matices viejos
proyectan colores ocres en el paisaje de otoño.
Hacia un confín incierto, las aves se van lejos,
y en un adiós incierto se llevan su canto bisoño.
La tierra se aletarga en silencio y calma,
y a la hora de la tarde palpita misterio,
para infundir nostalgia en el alma
cuando la estación instala su imperio
-Esperanza-



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