Sara (Bar literario)

La única hora

Se ha dicho todo del amor, se ha dicho de todo...

Yo, apenas he empezado a nacer en su ceguera.

Y puedo decir que soy feliz.

Tomo de mí el refugio de mis párpados y les hago un rostro que desconozco para llamarlo mío aún cuando en sus pupilas de sombra mis noches no han destellado su primer muro de palabras eternas...

Qué feliz soy en en esta hora que desconozco de mi tristeza, las siluetas caídas de aquellos seres dormidos en la silleta de un otoño ausente. De un otoño que se quedó en la burbuja de una tina con cuerpos diluídos en la cabeza de otra burbuja con esencia a primavera. Las burbujas siempre nos mienten...son ritos de pieles resbalándose en las paredes sucias del hotel de la memoria..

Pero, ya nada de eso importa, ya nada queda en este instante que menciono de mi vida, una criatura escondida en la vorágine de muros caídos que hacen de mí,  la máscara del tiempo. Miremos en el espejo, esto que se prolonga dentro de la herida, espacio para vivirnos en el alma y llamémole amor.



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