Jose Felix Rodriguez M

Caminando por Verona

Caminando por Verona

 

Seria hermoso pasear contigo una noche de verano bajo el manto de las estrellas, con la luna como chaperona. Aspirar hasta el delirio el olor a césped cortado, caminar sobre el mismo y sentir el rocío de la madrugada escurrirse entre los dedos de tus pies. Tu incendiario cabello al viento inflamando mis pupilas y en un jardín vecino encontrar una rosa o una margarita dentro del montón de césped que se deja apartado en una esquina.

         Seria hermoso pasear con tigo una noche de verano, y fijarnos juntos en los plateados destellos de la luna en el río,  en esa neblina purpúrea o azulosa que chapotea encantada y juguetona en la horilla sin conocer un mar de paradigmas.

         Seria hermoso pasear contigo por la ciudad en esa noche, y entre semáforos verdes y rojos comenzar a escribir una historia para dos, que recorriésemos las calles sin pausa, sin prisa, sin sitio alguno donde ir, mirando como corren los gatos a esconderse en las penumbras y como los perros los persiguen por principio. Deambular sin sentido bajo las luces blancas de los postes de las calles y las naranjas de los de las avenidas, con la incertidumbre de encontrar un primer beso, que nos espera como una emboscada en cualquier esquina, ¿en esta quizás?, quizás no, o quizás en la próxima. Y de pronto que este nos encuentre en el dulce abrazo suculento de nuestras bocas, en medio de un paso peatonal. Para luego sentirnos tontos y aturdidos a sabiendas que perdimos la noche en conjeturas, dos tontos abochornados, drogados de risas, perdidos en las mieles de un beso. Embriagados hasta las medias de amor, temerosos y hambrientos de un nuevo contacto que nos consuma, irremisiblemente enamorados:

         Será hermoso pasear contigo, si, pasear solo pasear contigo una noche de verano, sin que importe el río o la neblina, prescindiendo del césped, del paso peatonal y del blanco y el naranja de las calles. Solos tú y yo sin esperar nada más que un beso, caminando una noche por Verona.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Mí sensible corazón poetico se alegra al leer tus preciadas prosas amigo
    Saludos afectuosos de amistad
    Críspulo



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