Mar M

Envejecer

Me das tus juventudes en letargo,

en abrazos acaecidos como espigas,

y las caracolas de tu rostro

se llenan de hollín de palabras por nacer.

No hago sino buscarte ahora entre la nada,

tras las huellas de borrachos

y maullidos incoherentes, de gatos

que viven oscuros y atareados,

viejos sabios, castigados por pensar.

En tu barco, lleno de juventudes

y de espigas y de gatos,

planeo el regreso, la búsqueda

de hipócritas tierras, 

de engaños ofertados,

de notas sin compás.

Y así pasan las horas de mi vida ciega,

días enteros en que oro por tu juventud eterna

y aprovecho mi tiempo libre


sólo para envejecer.

Comentarios1

  • Veronica Arteaga

    Un poema que va y viene a través del tiempo y de las huellas que deja este en cada uno. Un viaje vertiginoso a través de ese túnel que nos muestra distintas facetas de un amor que siempre es el mismo.

    Fascinante la lectura de tus versos, amigo. Un placer perderse en ellos.

    Un beso.

    • Mar M

      Mil gracias por tus palabras, amiga. Siempre es bueno nutrirse de ellas en cadenas tan gentilmente dispuestas. Te mando un abrazo, Vero. Gracias por pasar a leer; el placer es mío, como siempre.



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