Carlos Alcaraz

Principita

 

 

Clemence amaba meterse en mi cabeza,

quedarse todo el día,

sonreir de un lado para el otro.

Su risa resonaba como un eco

en todas las paredes que hubiera preferido

nunca construir.

Yo le daba libertad de marcharse cuando quisiera,

yo la quería libre,

tan libre como la conocí,

tan libre como, estoy seguro,

la recordaré siempre.

Ella correspondía con un amor eterno,

de ese brillante, atemporal,

de esos que iluminan.

Creo que ese brillo podía verse en mi mirada.

Mis ojos, como ventanas,

no podían ocultarle a la gente

que yo estaba enamorado.

Clemence no se marchaba nunca,

y yo era como un niño descubriendo el mundo

tan sólo de saberla ahí, conmigo.

 

 

Carlos Alcaraz

5/05/12

Comentarios2

  • Insomnioptera

    Me encantó, hasta imprimí lo que podría decirse que es... la úlitima estrofa y lo fotocopié en papelitos portables y se lo anduve repartiendo a la gente que pasaba afuera del cine de Galerías. Habrías de ver con que dulzura más... aterradoramente encantadora se borraban sus cara de desconfianza en cuanto lo leían... así como a regaña dientes.
    :D

    • Carlos Alcaraz

      Grettel! Enserio hiciste eso? :O

      • Insomnioptera

        Tenía que hacerlo, es un poema tan bello que no puede ser sólo el privilegio de una pequeña multitud, el mundo debería leer al mundo a todas horas. Empecé con el drama del desencantado de Gabriel García Marquez, al principio me daba como miedo, no sé, como que las personas se sacaban de onda, luego le agarré el hilo y es un pasatiempo muy... no sé, recreativo!! además trabajo en una fotocopiadora xD y hay que sacarle el mayor provecho.

      • Alejandro Martinez

        Este es de antología.



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