Antonia Ceada Acevedo

1-12-2011



Cuando la mar azota

Lo interminable de mí

Absorbiéndome hasta las profundidades

Donde yo me encuentro,

Me asombro, me sorprendo

Con una blanca rosa entre mis manos.

Ella, la mar, me muestra

Las corrientes, los remolinos de colores,

Y yo, sonriente trago su agua;

Me la bebo…

Porque no hay mayor suerte

Que ser gota de sal.

La mar me sabe; me adora.

Me devuelve a la orilla

Sana de hendiduras…

Y yo, yo abro mis alas

Para volver a ser gaviota.

 

Antonia Ceada Acevedo

Comentarios2

  • Virtus.D

    Una hermosa fusión entre lo romántico y el canto a la belleza y misterio de nuestro mundo.

    Tu poema me ha evocado un remolino intangible de luces, colores, sabores, melodías, en el que nos fundimos para formar parte de él, algo vivo e intempoiral, por unos momentos tan gratificantes, que cuando tomamos de nuevo nuestra forma humana nos sentimos casi plenos e ingrávidos, exultantes.

    Me ha encantado.....y emocionado.

    Besos en alas de los vientos.

  • Lena

    Bello poema amiga, es grato viajar en hermosas pinceladas de metáforas poéticas...ha sido placer visitar tus letras, ya se le extrañaba.
    Felicitaciones...gracias por el regalo.
    Un abrazo
    Lena



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