Taller de poesía «Manuel Ortiz Guerrero»

En Asunción, Paraguay, se está desarrollando el Ciclo Mayo Poético 2006 y el jueves pasado, en la Biblioteca Municipal «Augusto Roa Bastos» Manuel Ortiz Guerrero de la Manzana de la Rivera, se realizó el Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero. Allí estuvieron, entre otros, Moncho Azuaga, Mario Rubén Alvarez, Ricardo de la Vega y Lisandro Cardozo.

El taller tendrá su segundo encuentro mañana a las 19:30 horas, con organización de la Dirección General de Cultura de la Municipalidad de Asunción.

El taller intenta promover la poesía en el país y ser un punto de encuentro para tantos poetas que quizás no tengan un lugar en el cual compartir experiencias.

Comentarios8

  • Raquel soto

    Me parece exelente que realicen este tipo de eventos, creo que es buena manera de incentivar a las personas a valorar y apreciar la poesia, ademas gracias a esto pueden surgir muchas personas talentosas en el campo. Yo tengo varios poemas hechos por mi y quisiera presentarlos, me gustaria saber en donde y como hacer. Gracias y los felicito...

  • Fatima Guerrero

    Es fantástico saber que siempre se recuerda a un hombre, poeta sin lugar a dudas el mejor de nuestra querida República, y más aun lejos de la tierra natal, sus hermosas poesias y cnciones . los felicito, reciba un cordial abrazo de una hermana que siempre extraña.

  • Wilfrido Recalde

    Mis felicitaciones por esta iniciativa!!!

    Existe una poesia de Manuel Ortiz Guerrero denominada DIANA DE GLORIA, cuya copia estoy tratando de conseguirlo hace algun tiempo. Si alguien sabe como conseguirlo favor me pasa la informacion.

    Wilfrido Recalde
    Asuncion - Paraguay

  • Huberto

    DIANA DE GLORIA
    De súbito estallan las rosas,
    los lirios, y estallan los versos en salva floral;
    los viejos palmares despeinan al viento melenas gloriosas
    y agita los bosques de lauros un soplo marcial.

    De entre las cenizas del fuego sagrado la luz resucita,
    ¡La aurora es, por fin!
    ¡Repican los bronces! ¡Revuela la salva infinita!
    jdel labio del épico vate, recita
    su diana mbayá de las glorias el áureo clarín!

    Y el eco viril que retumba
    sacude los huesos del Héroe, caído al lanzazo imperial;
    sacude y despierta en su tumba
    al férreo varón de la guerra que fue el Mariscal!
    El rasga con gesto de un dios su mortaja
    de injusto baldón;
    la mole de negra ignominia su aliento descuaja
    y toda la patria se goza y rebosa de su corazón.

    ¿Lo veis? Galopando se va al Campamento
    jinete en su blanco corcel mandiyú,
    su rostro aleonado ilumina marcial ardimiento,
    tal cual se le viera sobre los collados de Paso Fucú,
    De nuevo arrebata su invicta bandera de las cien batallas
    y lleva a clavarla sobre las colínas de Cerro León.
    Hora de diana. Convoca a su tropa diezmada a rnetrallas:
    va a leer el texto de su testamento para la Nación.

    "Mis fieles leones: la patria os entrega su suerte, Héroes de Corrales, Tuyutí, Riachuelo, Sauce y Boquerón"...
    prorrumpe aquel fuerte
    señor de la guerra, con voz de ciclón;
    y un tropel de sombras la mirada advierte.,. Dejando sus tumbas en bosques y esteros, saltando la muerte,
    cien mil paladines se alistan bajo el pabellón.
    (¡Oh sombras, oh sombras sagradas; de vuestras hambrientas fatigas y glorias pasadas, dadme que se nutra de fe y de constancia mi vil corazón!).

    ¡Por entre el tumulto de los gladiadores sin brazos,
    sin piernas, sin rostros, pasa Cala-á
    llevando la viscera a rastras! ¡Dos pasos
    de allí cruza Genes, cícopJe de un ojo, y allí cerca está
    Díaz mutilado! El otro es un niño cribado a lanzazos!...
    I Todos resucitan al pie del coloso de Cerro Cora!

    ¡Oh sombras, manes de la historia:
    hay quienes grabaron, por vuestro epitafio, este mote: Traidor.
    ¡Hay quienes escupen ponzoñas en vuestra memorial
    Ellos no supieron del hambre y la asfixia de vuestro dolor,
    y a vuestros martirios llamaron "batallas sin gloria",
    tranquilos Caines bajo de las carpas del fiero invasor.
    (¡Oh sombras, oh sombras sagradas; de vuestras gloriosas carnes lanceadas dadme las cenizas, que aquí las refresquen mis llantos de amorl).

    Entre las indómitas huestes reunidas
    el Héroe Supremo, cubierto de heridas,
    de pie ante su siglo aquel gran paladín,
    relee estas grandes palabras vividas:
    "]Vencer o Morir!" puestas en la cinta de su áureo espadín.

    ¡Su espada refulge centellas de muerte y de vidal
    ¡Su voz electriza a la patria de uno a otro confín!
    Y entonces, debajo del lauro de ramas floridas,
    su diana mbayá de las glorias recita el clarín.

  • Daniel Cubas

    siempre quise encontrar un página como ésta. Está bastante bien organizado. Les felicito.

  • Graciel

    hola esta biene felicidades !!!! ;-)

  • Enrique palacios

    Esta muy bien q hagan sta clase de evento....

  • francisco flecha

    tengo muchos termas si alguien quieren entraren contacto [email protected]



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