El viaje de Sylvain Tesson, lejos del mundo y cerca de la vida

El viaje de Sylvain Tesson, lejos del mundo y cerca de la vida

La literatura de viajes tiene un encanto especial. Incluso ha sido una responsable ineludible de mi afición por conocer lugares y armar la maleta con tanta rapidez. Y no me refiero precisamente a los viajes turísticos, sino más bien a aquellos que se realizan con fines emocionales, los que conllevan un exilio y que pueden traer consecuencias de diferentes tipos a nuestra vida, cambios rotundos como ninguna otra experiencia puede llevarnos a adoptar.

Puede que la noción que el escritor Sylvain Tesson tenga de la vida y sobre todo de las odiseas no sea tan diferente. Tal es así que su libro «La vida simple» fue el resultado de seis meses de exilio en una cabaña perdida cerca del lago Baikal, en Rusia. Viaje cuyo objetivo fundamental era la reclusión de toda sociedad para encontrarse consigo mismo.

Acerca de Sylvain Tesson

Tesson nació en París en 1972 y además de ser un aventurero y un apasionado de la naturaleza, tanto como de la literatura. Es especialista en geología. Reside en un pequeño ático de la ciudad de París y está convencido de que las mejores y más bellas compañeras son las palabras.

Ha escrito numerosos relatos sobre sus viajes, animado por la intensa necesidad de contar sus aventuras y de hablarnos de aquellos lugares que le han dejado una marca. Ha sido ganador de premios como el Goncourt en 2009 y con su último libro, del Premio Médicis de Ensayo en 2011.

Entre sus aventuras se destaca la de haber dado la vuelta al mundo en bicicleta, el haber atravesado las estepas de Asia Central a caballo y haber cruzado el Himalaya a pie.

En su último libro se aleja de los riesgos físicos y se acerca a los emocionales, encerrándose durante seis meses en una cabaña asentada en un lugar completamente alejado de toda vida humana. De esa experiencia surgió «La vida simple» que recientemente ha publicado la Editorial Alfaguara.

El viaje de Sylvain Tesson, lejos del mundo y cerca de la vida

Seis meses de contemplación

La vida durante esos seis meses consistió en pequeñas acciones diarias y, sobre todo, de mucha observación. La naturaleza tiene mucho para contarnos, solo hace falta querer escucharla. Y, un entorno como éste, seguramente es lo más propicio para conseguirlo. Cuenta Sylvain en su libro:

Entre los libros escogidos de acompañantes no faltaron clásicos filosóficos y existencialistas pero tampoco novelas policíacas. Entre algunos de sus acompañantes se encuentran Tournier, Lawrence, Camus, Sade, Casanova y Mishima.

Quería descubrir si tenía eso a lo que todo el mundo llama vida interior. Ademásm quería saber si podía enfrentarse a una vida en la que el objetivo fuera «dejar que pasara el tiempo». Asegura que desde hace mucho le parece una tarea muy dolorosa pasar el tiempo.

Esa necesidad de correr contra el tiempo fue la que lo llevó a realizar esos «viajes absurdos», como él mismo los llama, porque en ellos parece como si el tiempo se dilatara. Pero un día se cansó de cabalgar y comenzó a probar otros medios para desacelerar el tiempo… y cree que le ha funcionado bien.

Durante estos seis meses llevó un diario en el que cada día anotó la experiencia vivida, cada actividad realizada y las sensaciones que le brindó. Probablemente el temor al olvido es una de las cosas que más acucia a los escritores; lo que los lleva a escribirlo todo, a guardar cualquier papelito que pueda recordarles quiénes fueron un día tal del año tal. Sylvain dice:

Y, ya que su objetivo era retratar el tiempo que pasa (la sucesión de minutos que al unirse se hacen horas, horas que se transforman en días y días que se vuelven meses), supo que un diario era el género más idóneo para plasmarlo con exactitud. ¡Vaya descubrimiento! En un diario la repetición se hace presente y en ella el paso del tiempo. La medida de éste se representa muy sutil pero tajante en el ritmo del diario. ¡Interesante aporte! ¿No les parece?

El viaje de Sylvain Tesson, lejos del mundo y cerca de la vida

Recuperar lo salvaje y huir de los convencionalismos

Pero este libro es mucho más que todo eso. Es un verdadero tratado (aunque el autor no lo considere así) contra los excesos del consumismo, sobre todo de la «sociedad de las pantallas». Además, es un elogio a la vida sencilla en contacto con la naturaleza y a la defensa de un Tíbet libre.

Pese a todo, Sylvain no se reconoce en la etiqueta de militante, porque desconfía mucho del discurso político y de la profesión de fe política. Asegura que este libro no intenta alimentar un programa de principios, sino más bien contar su propia experiencia. Y concluye:

 

El viaje de Sylvain Tesson, lejos del mundo y cerca de la vida

Ser constantemente consciente de lo que le rodeaba fue una de sus mayores sorpresas. No podía ignorar su entorno, porque de ello dependía su bienestar y el total aprovechamiento de ese tiempo que no deseaba que se pase. Miraba a las aves, era absolutamente consciente de los lobos, osos y otros animales que populaban por allí.

Otra de las cosas que como hacía mucho frío afuera, al entrar a la cabaña el calor del hogar se volvía más especial y entonces se disfrutaba con mayor intensidad. Cabe mencionar que el frío en esa zona de Rusia puede llegar a los 30° bajo cero.

El tiempo se detenía en las ventanas, amenazaba con entrar, pero se quedaba allí, latente. Cuando estás solo, buscás el contacto con la gente para disfrutar de su compañía y para evadirte de tus propios pensamientos; cuando no tenés más contacto que tu propia compañía, te enfrentás a tu verdadero YO. Encontrás tu lado salvaje, lo más natural que hay en vos, que has ido dejando de lado con el correr de los años, que has oprimido para dar lugar al yo consumista y artificial que te propone la sociedad.

Creo que este es un extraordinario libro para ir en busca de nuestra esencia, de nuestro lado más natural y descubrir si realmente estamos haciendo lo que deseamos hacer con ese tiempo breve del que disponemos.

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Comentarios1

  • Nhylath

    ¡Que interesante!... Realmente hacemos lo que deseamos?... Buena pregunta!!... Lo que si tengo claro es que Sylvain logró adentrarse así mismo, abandonando el mundanal ruido... para eso... para encontrarse con su propio yo!...



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