«En el lado sombrío del jardín» de Eva Losada Casanova —Editorial Funambulista—


«En el lado sombrío del jardín» de Eva Losada Casanova —Editorial Funambulista—La frontera entre realidad y ficción es estrecha; la perspectiva varía cuando cambian los ojos y la forma en la que entornamos los párpados. Entre ambas existe la misma débil línea que la que se dibuja entre locura y salud mental. Ambos espacios antagónicos realidad-ficción, locura-salud mental, parecen tan difícil de definirse que ni siquiera la ciencia ha sido capaz de dar respuestas certeras a la hora de separarlas. Porque muchas veces lo que nos salva puede ser visto como una dolencia desde afuera pero si nosotros hemos sido capaces de aferrarnos a la vida gracias a ello, ¿quién puede demostrarnos lo contrario y tachar de inútiles nuestros esfuerzos?

Hoy escribo mi visión de “En el lado sombrío del jardín” de Eva Losada, una novela maravillosa publicada por la Editorial Funambulista. Y acabo de darme cuenta de que la misma pregunta que acabo de plasmar se la hacía Marga Clark en la presentación de esta obra en Madrid. Y es la misma que regirá el curso de mi diletante reseña que se apoya más en la ficción y en la locura que en los tibios y rutinarios pilares de la normalidad impuesta por la realidad y la salud mental.

Volver, para florecer

Ana Santos es una mujer adulta que vuelve a la casa de la infancia para intentar comprender qué fue de ella; para reencontrarse con su infancia y desatar el nudo que la ata al pasado y que le impide volver a empezar. Su casa, una quinta portuguesa cerca de la playa de Guincho, se caracteriza por tener un largo camino de palmeras y una exuberante vegetación. Al igual que su madre, Ana aprendió el lenguaje de las flores y es capaz de entender la vida que le rodea a través de las características y obsesiones que ha estudiado en las plantas. Sabe a qué árbol se parece cada persona (o qué árbol hay en su interior) y por eso es capaz de acercarse al fondo del abismo de aquellos que se cruzan en su camino y ver más allá de la frontera de los párpados.

Ana no está sola. Convive con Alessandra, un personaje con el que nos cuesta empatizar debido a sus intentos de conseguir que la joven se quede varada en el pasado y sus insistentes comentarios para lograr que Ana abandone la lucha. Cuesta entablar un lazo cercano con Alessandra; constantemente deseamos que no aparezca o que Ana no le haga caso. Sin embargo, no podemos negar en ningún momento que Ana pudo salvarse de sí misma y de la crueldad a la que estuvo expuesto durante prácticamente toda su vida gracias a esa compañera. ‘Siempre llego cuando los demás te hacen daño‘, le dice Alessandra y Ana está convencida de que tiene razón.

La infancia nos marca; a algunos más que otros. Hay escritores que de alguna forma no pueden desprenderse de ese asombro ante la crueldad o despegarse de la mirada ilusionada de los primeros años. Ana María Matute y Antonio Soler, son los dos primeros que me vienen a la mente, pero hay muchísimos otros. También esa imposibilidad de abandonar ese estadio de inocencia es un elemento que se desprende de esta primera novela de Eva Losada Casanova. La infancia nos marca y a algunos nos lleva a andar desorientados en un mundo de adultos que no entendemos, como le ocurre a Ana, que vive presa de recuerdos llenos de tristeza, soledad y abusos.

Hace mucho tiempo leí (sepan disculpar mi falta de memoria pero no sabría citar la fuente) que cuando se sufre un tremendo shock en la infancia es natural desarrollar una doble personalidad, un alterego que cargue con el dolor, que sea el receptor de nuestro sufrimiento, porque no tenemos la capacidad para racionalizarlo o comprenderlo. Entonces, apartarlo de nuestra piel parece una buena alternativa para no hacerlo propio. Los amigos imaginarios en la infancia, muchas veces, responden a esa necesidad de contar lo que explota en lo más profundo de nuestro ser y que no somos capaces de interiorizar. Al leer este libro esta idea revivió en mi memoria. La forma en la que Ana conversa con Alessandra, la violencia de ésta, el temor de Ana y la imposibilidad de Ana de enojarse con su madre y con su pasado explican con claridad por qué existe Alessandra. Y la forma en la que Eva consigue dar protagonismo a ese dolor primigenio me parece magistral.

Alessandra representa ese pasado que Ana quiere dejar atrás, y aunque algo dentro de ella grita por terminar de una vez por todas con la incomprensible existencia, otras vivencias, recuerdos y sensaciones pujan por salvarla. Esta tensión que muchos hemos sentido (algunos con más ímpetu que otros) entre el deseo de desaparecer y el de liberarnos finalmente es otro de los propulsores del hilo de la novela.

«En el lado sombrío del jardín» de Eva Losada Casanova —Editorial Funambulista—

Escribir ocultando

El arte de ocultar es uno de los que desarrolla con elegancia la autora de esta novela. Eva abre ventanas a un universo lleno de poesía, de recuerdos, de aromas, de mar, de cielo y de soledad y nos invita a pasar. ¿Qué veis?, parece preguntarnos; no nos cuenta lo que sucede sino lo que no ocurre, y es a partir de esas pequeñas ocultaciones que va construyendo esta historia llena de intriga, de dolor y de humanidad.

Ningún estilo narrativo me parece más apropiado para esta historia. No se puede narrar desde la certeza una vida de silencios y misterios. No se puede pronunciar con sobriedad el vacío de una infancia solitaria que ha estado llena de interrogantes que se estiran hasta la adultez y que convierten a Ana en una persona que no puede confiar en nadie (porque quienes debieron darle la seguridad y la armonía le fallaron).

Esa inestabilidad en la niñez de Ana dio vida a Alessandra, que es la única que ha estado a su lado en los momentos difíciles, y que la ha ayudado a enfrentar la violencia y la tristeza. Ana dice que cuando está con Alessandra siente que entra en un espacio donde no tiene edad y donde ‘el tiempo no pasa‘, y eso la hace sentirse a salvo.

Pero esta relación no parece ser del todo saludable porque cuanto más se acerca a Alessandra menos se presta atención a sí misma y más ruido le hace el vacío del mundo en el fondo de su cuerpo. Esa Alessandra que la salvó en la infancia lentamente va convirtiéndose en la protagonista de su vida hasta silenciarla completamente; de este modo y sin darse cuenta, Ana va ubicándose en el lugar de su madre, repitiendo su historia. Y por eso necesita de ese viaje “O Caneiro” para ordenar el pasado y descubrir su propia voz, oculta tras las flores, en ese jardín lleno de plantas venenosas y de árboles que crecen mirando hacia el suelo.

«En el lado sombrío del jardín» de Eva Losada Casanova —Editorial Funambulista—

Vivir para interrogarse

Estas son las palabras de Abel, un amigo que Ana conoce en el psiquiátrico en el que es internada con cierta asiduidad a causa de su malestar. En esta novela nos encontramos también con una serie de preguntas e incógnitas en torno a la medicina mental y a la forma en la que es llevada a cabo. Es un tema delicado, ciertamente, e intuyo que solamente alguien que haya visto a un ser cercano desmoronarse a causa de la sobremedicación y haya visto cómo mermaban sus funciones vitales, es capaz de comprender a fondo este dilema que deposita con tanta inteligencia Eva Losada.

Vivir es hacerse preguntas y escribir sólo es posible si le damos cabida a los interrogantes. Dice Ana que fue Alessandra la que le enseñó a hacerse preguntas y a poner en duda esas verdades absolutas con la que los demás intentaban dogmatizarla (hay mucho de dogma también en los aspectos relacionados tanto con la medicina del cuerpo como con la de la mente; en los últimos años la dependencia se ha acrecentado, y curiosamente con ella, también lo han hecho las enfermedades).

Si bien tiene que haber (me niego a creer lo contrario) buenos psiquiatras, hay también en el entorno de la medicina clínica una tremenda inclinación a patologizarlo todo y una gran dependencia a la medicación como punto de partida. Dependencia que los pacientes asumen con rigor creyendo que eso va a salvarlos y que, en muchos casos, y hablo por experiencias cercanas, los derrumba y los va haciendo desaparecer debajo de los fármacos. Poner en palabras este abismo que está tan cerca de nosotros me parece de una gran valentía y aplaudo a Eva por ello.

«En el lado sombrío del jardín» de Eva Losada Casanova —Editorial Funambulista—

Leer para atravesar el límite que ahoga nuestra cordura

Eva Losada escribe en ese espacio en que mar y río se encuentran, donde la realidad se funde con la fantasía y donde la cordura es interrumpida por la locura. Y nos introduce en un jardín donde algunos árboles como el cedro crecen mirando al suelo y otros, como la acacia, lo hacen mirando hacia arriba, hacia el cielo. Y su pluma va elevándonos hasta mostrarnos que detrás de las nubes siempre está el sol y nos trae las palabras de Ana que asegura que crecer mirando hacia arriba puede ayudarnos a evitar que nos envenenen.

Eva consigue poner en palabras de una forma contundente el hueco por donde se cuela la soledad y el miedo, por ‘donde se fue todo lo que debió haber permanecido conmigo‘, dice Ana. Ese hueco que nos lleva a renunciar a la ilusión cuando la vida se nos pudre tanto que parece no haber salida para la ausencia y la tristeza.

Este libro habla sobre la incapacidad humana para sobrevivir a la pérdida y al dolor y sobre esa necesidad que muchos sentimos de refugiarnos en una realidad donde no todo sea tristeza. Escrita con una dosis alta de recursos poéticos, combinada con un buen gusto literario y una pizca de suspenso, esta obra es altamente recomendable para aquellas personas que deseen buscar la luz dentro de ellas mismas. Una fantástica forma de no quedarnos varados en un túnel sin final, sin luz; para que no lleguemos a tener que preguntarnos, como lo hace Ana, si no ‘hubiese sido más fácil creer en algo‘.

Termino con un fragmento que me parece alucinante y que describe a la perfección el espíritu del libro y la búsqueda individual que cada uno hace desde la infancia y que nos convierte en la persona que hoy somos. ¡Haganme caso! Lean a Eva Casanova, déjense extasiar por su colorida magia y derriben esa línea impuesta por el entorno para conocer lo que habita en las sombras de sus propios jardines.

«En el lado sombrío del jardín» de Eva Losada Casanova —Editorial Funambulista—

En el lado sombrío del jardín

Eva Losada Casanova

Editorial Funambulista, 2014

ISBN: 978-84-943026-0-2

352 páginas

16 €
 



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